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EL HONGO NEGRO: UN NUEVO DESAFÍO MAYOR QUE EL COVID-19

Por: Pilar Silveyra

El hongo negro es una infeccion que no se contagia de persona a persona, sino al inhanar esporas de hongos en el aire, o en el medio ambiente. Su nombre científico es Mucormicosis. Esta es una enfermedad poco frecuente y es conocida como “hongo negro”. 


La infección de esta enfermedad extraña se produce por la exposición a alguna especie de hongos llamados “minerales” los cuales se pueden encontrar en los suelos, en las plantas y en otros elementos característicos del medio ambiente. 

Entre los síntomas característicos se pueden encontrar el ennegrecimiento facial como efecto principal, pero también existen otros los cuales incluyen la congestión y sangrado nasal, dolor e hinchazón de ojos y problemas de visión.

Pero, ¿por qué hablar sobre esta noticia ahora? Se trae como algo novedoso ya que recientemente muchas personas recuperadas de covid o incluso atravesando el virus, están siendo afectadas misteriosamente por este hongo mencionado previamente. Esto está sucediendo en la India y es peligroso debido al alto grado de mortalidad que esta bacteria conlleva. La mayoría de las víctimas tienen en común ser diabéticas, haber usado altas dosis de corticosteroides durante el manejo de su enfermedad y tener historia de cáncer o trasplante de órganos.

A pesar de que hay mucho que mencionar sobre este hongo lo importante es advertir a la gente de su existencia ya que es un hecho que está preocupando a los científicos alrededor del mundo y a toda la población. La enfermedad no es nueva, pero están apareciendo casos recientes en las últimas semanas. La doctora Viviana de Egea, directora de Vigilancia de Enfermedades Transmisibles, explicó que la mejor manera de protegerse es controlando los factores de riesgo. El uso de corticoides siempre debe darse bajo supervisión médica y un buen control glicémico en personas diabéticas.

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CONFLICTO ENTRE ISREAL Y PALESTINA

Por: Luján Simmermacher

La violencia en Israel y Palestina provocó más de 200 muertos.


El 10 de mayo del 2021 comenzó una guerra entre Israel y Palestina que se desató por disturbios y enfrentamientos. Palestina quiere recuperar el territorio donde Israel lleva 73 años ocupandolo. 

Cuando las protestas palestinas desembocaron en disturbios y la facción Hamás empezó a lanzar misiles al territorio Israelí, se produjo una escalada de violencia. Al llegar el alto el fuego, habían muerto 13 israelitas, la mayoría, por los misiles, mientras que en el bando palestino habían fallecido más de 200 personas y miles habían resultado heridas 

El problema por el cual están en guerra no es nuevo, sino que esto viene de hace 73 años cuando Israel ocupó zonas palestinas, como por ejemplo Jerusalén Este, la Ribera Occidental y Gaza. Cuando los protestantes palestinos desembocaron en disturbios y la facción Hamás empezó a lanzar misiles al territorio israelí, esto terminó en una frecuencia de agresiones.


Esa guerra está provocando que las familias y habitantes se queden sin un lugar donde vivir, y que las religión musulmana y la judía pierdan una parte significativa para sus religiones, conocido para los judios como Monte del Templo y para los musulamndes como Noble Santuario. 


Como conclusión esta guerra no solo trajo heridos y muertos sino que también trajo destrucción del país, templos, edificios, hogares y afectó mucho a los ciudadanos. Esto se podría haber evitado. 

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JAPÓN ANUNCIO QUE VERTIRÁ AL MAR EL AGUA CONTAMINADA Y TRATADA DE FUKUSHIMA

Por: Alejo Acuña

La decisión pone fin a siete debates sobre cómo deshacerse del agua de la lluvia, de las capas subterráneas o de las inyecciones necesarias para enfriar los núcleos de los reactores que entraron en fusión como consecuencia del tsunami del 11 de marzo de 2011.
Japón formalizó este martes su decisión de verter al mar el agua contaminada de la accidentada central nuclear de Fukushima tras tratarla para eliminar la mayoría de los elementos radiactivos, un proceso que tiene previsto comenzar en 2023.
Países vecinos como China y Corea del Sur, al igual que asociaciones ecologistas como Greenpeace mostraron su preocupación por las implicaciones medioambientales del vertido e hicieron un llamamiento a Tokio para que reconsidere su decisión, que no cuenta con el visto bueno de las autoridades locales ni de los pescadores de Fukushima.
Esta controvertida medida, sobre la que Japón lleva deliberando años, está principalmente destinada a resolver el problema de la acumulación de agua radiactiva en las instalaciones de Fukushima Daiichi, una de las cuestiones más importantes dentro del complejo proceso de desmantelamiento de la planta dañada a raíz del desastre natural del 11 marzo de 2011.
Más de 1,25 millones de toneladas de agua procesada se almacenan actualmente en las inmediaciones de la central y se prevé que la capacidad para su almacenamiento se agote en otoño del próximo año, según el ritmo actual al que se genera ese líquido. Ese agua, almacenada en enormes tanques, procede del enfriamiento de los núcleos de los reactores dañados, así como de los acuíferos subterráneos, y de lluvias que se filtran y terminan contaminadas con isótopos radiactivos.
Varias organizaciones antinucleares convocaron manifestaciones para hoy frente a la oficina del primer ministro en Tokio para protestar por la decisión, en tanto que los pescadores de Fukushima manifestaron su enfado y frustración por el temor a que se echen por tierra años de trabajo para restablecer su reputación y su actividad.
“El océano es una propiedad compartida de la humanidad. El vertido de agua residual nuclear de la central de Fukushima no es sólo un asunto nacional (de Japón)”, indicó en un comunicado el Ministerio de Asuntos Exteriores de China, que prometió hacer un seguimiento de la situación y reservarse “el derecho de realizar otras respuestas”.

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